RD y Ecuador avanzan hacia un acuerdo parcial para impulsar comercio e inversión bilateral
El entendimiento establece las bases técnicas para una negociación orientada a fortalecer el intercambio comercial, atraer inversiones y promover el encadenamiento productivo entre ambas economías.
Santo Domingo, R.D., 26 de mayo de 2026.– La República Dominicana y Ecuador dieron un paso relevante en el fortalecimiento de sus relaciones económicas al pactar los términos generales de referencia para la negociación de un posible acuerdo comercial de alcance parcial, una iniciativa que procura dinamizar el intercambio de bienes, promover nuevas inversiones y ampliar las oportunidades de integración productiva entre ambos países.
El entendimiento surge como resultado de los recientes contactos bilaterales de alto nivel sostenidos entre ambas naciones y consolida una agenda orientada a profundizar la cooperación económica en áreas estratégicas. La iniciativa busca crear un marco de diálogo y negociación que permita identificar sectores con potencial de crecimiento, facilitar el comercio y construir mayores espacios de complementariedad entre las dos economías.
Durante el acto oficial, encabezado por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, se establecieron los aspectos generales que orientarán las conversaciones entre las partes, así como la metodología de trabajo para avanzar hacia un acuerdo que contribuya a potenciar las exportaciones, fortalecer la inversión recíproca y ampliar la integración económica regional. El documento fue suscrito por el viceministro de Comercio Exterior del MICM, Daniel Peña, y la viceministra de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, Ivanova Cereceda.
En sus declaraciones, el ministro Sanz Lovatón resaltó la relación histórica entre la República Dominicana y Ecuador, así como las oportunidades que ofrece la complementariedad de sus estructuras productivas. Señaló que Ecuador dispone de una importante capacidad en la producción de materias primas, mientras que la República Dominicana cuenta con fortalezas consolidadas en turismo, zonas francas, logística y servicios, además de una ubicación estratégica que favorece el comercio internacional. Afirmó que esa combinación abre espacio para una relación más dinámica, capaz de traducirse en crecimiento, generación de empleo y nuevas oportunidades para ambos pueblos.
Por la delegación ecuatoriana participaron la ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Gabriela Sommerfeld; el viceministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Dávalos; el embajador de Ecuador en la República Dominicana, Santiago Martínez, y el asesor ministerial Jairo Cueva. La ministra Sommerfeld valoró la firma del documento como una oportunidad para robustecer los vínculos comerciales y crear condiciones favorables para el desarrollo económico y la generación de empleos en beneficio de los ciudadanos de ambos países.
De igual forma, la viceministra Ivanova Cereceda destacó que la firma constituye el inicio formal de una etapa de trabajo que permitirá seguir fortaleciendo una relación bilateral basada en el respeto, la cooperación y la búsqueda de resultados concretos. En esa misma línea, el viceministro Daniel Peña subrayó que este acuerdo representa un avance tangible hacia una relación económica más profunda, sustentada en la complementariedad, la expansión del comercio y la captación de inversiones.
Peña recordó además que en agosto ambos países conmemorarán 140 años de relaciones diplomáticas, un hito que refleja la solidez de los vínculos históricos, culturales y de cooperación construidos entre las dos naciones. Indicó que este nuevo paso contribuye a traducir esa relación en mayores beneficios económicos, mediante la apertura de oportunidades concretas para productores, exportadores e inversionistas.
Tras la firma, los equipos técnicos de ambas partes continuarán coordinando el cronograma y las modalidades de negociación, con miras a avanzar en un proceso ordenado que permita identificar prioridades, compartir información especializada y construir un instrumento que responda a los intereses de sectores clave del comercio exterior.
En 2025, el intercambio comercial entre la República Dominicana y Ecuador ascendió a US$170.2 millones. De ese total, las exportaciones dominicanas hacia el mercado ecuatoriano alcanzaron US$19.9 millones, mientras que las importaciones procedentes de Ecuador sumaron US$150.4 millones. Ecuador ocupa la posición 28 entre los socios comerciales de la República Dominicana, mientras que la nación dominicana se sitúa en la posición 37 entre los socios comerciales del país sudamericano, cifras que evidencian el potencial de crecimiento de la relación bilateral.
OPINIÓN
Más que un acuerdo: la oportunidad de convertir la cercanía diplomática en estrategia productiva
La hoja de ruta entre República Dominicana y Ecuador no debe leerse como un simple gesto protocolar, sino como una señal de madurez económica regional: dos países con fortalezas distintas, pero complementarias, que buscan traducir la afinidad política en comercio, inversión, logística y encadenamientos de mayor valor agregado.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La decisión de la República Dominicana y Ecuador de avanzar hacia un Acuerdo Comercial de Alcance Parcial merece una lectura que vaya más allá del parte oficial y de la fotografía diplomática. En un momento en que América Latina sigue atrapada entre la fragmentación política, la baja densidad comercial intrarregional y la dependencia de mercados extrarregionales, el entendimiento entre Santo Domingo y Quito introduce una señal distinta: la de una integración pragmática, enfocada en resultados concretos, y construida a partir de intereses económicos verificables. Tanto la Cancillería dominicana como las autoridades ecuatorianas han confirmado que el objetivo inmediato es facilitar el comercio, promover la complementariedad económica y acelerar una agenda de cooperación con énfasis en inversión, zonas francas, energía, turismo y movilidad humana.
La importancia del paso dado radica en que no se trata de una improvisación. Ya en 2024 ambos gobiernos habían suscrito un memorándum de entendimiento para iniciar negociaciones hacia un acuerdo de alcance parcial, con la intención de ampliar y diversificar el intercambio de bienes y servicios, fortalecer la cooperación comercial y crear un cronograma técnico de negociación. Ese antecedente, promovido entonces por el MICM, revelaba que la relación bilateral no partía de cero, sino de una base institucional que ahora recibe un nuevo impulso político y diplomático. En otras palabras, lo que hoy vemos no es una ocurrencia coyuntural, sino la reactivación de una agenda que se había ido incubando y que ahora parece alinearse con una visión más decidida de inserción regional.
Desde la perspectiva dominicana, este acercamiento tiene una lógica evidente. La República Dominicana ha consolidado en los últimos años una plataforma logística, industrial y de servicios con capacidad para proyectarse al Caribe ampliado, Centroamérica y parte de América del Sur. Su experiencia en zonas francas, turismo, logística portuaria, manufactura ligera y servicios empresariales la convierte en un socio con ventajas comparativas para articular cadenas regionales de valor. Del lado ecuatoriano, la fortaleza exportadora en materias primas, agroindustria, pesca y manufacturas específicas le da a esa economía una base productiva capaz de encontrar en el mercado dominicano no solo un destino comercial, sino una puerta de redistribución y articulación con otros mercados del Caribe. Esa complementariedad, señalada tanto por funcionarios dominicanos como por medios ecuatorianos, es precisamente lo que vuelve estratégica la negociación.
Pero hay una razón adicional para mirar este proceso con atención: la relación comercial ya existe y exhibe dinamismo. Desde la perspectiva ecuatoriana, la República Dominicana se ha convertido en un socio relevante, al punto de que en 2025 las exportaciones ecuatorianas hacia territorio dominicano alcanzaron los 161 millones de dólares, mientras que el intercambio no petrolero dejó un saldo favorable para Ecuador de 128 millones. Más aún, ese mercado recibe más de 250 productos ecuatorianos y más de 510 empresas exportadoras de ese país mantienen operaciones hacia la plaza dominicana. Estas cifras indican que no estamos ante una relación meramente simbólica, sino frente a una corriente comercial viva que puede ampliarse y sofisticarse si se eliminan barreras, se reducen costos y se establecen reglas más claras.
Sin embargo, precisamente porque la relación ya tiene volumen, el desafío no consiste únicamente en “tener acuerdo”, sino en negociar uno que sirva a los intereses nacionales y corrija asimetrías. En 2024, el MICM explicaba que las exportaciones dominicanas hacia Ecuador estaban limitadas en gran medida al régimen nacional y concentradas en una canasta integrada por farmacéuticos, aceites esenciales y dispositivos médicos, mientras una parte significativa de las importaciones desde Ecuador incluía tabaco, atunes y tableros de madera. Esa estructura revela dos cosas: primero, que hay una base exportadora dominicana con potencial para crecer; segundo, que cualquier avance comercial debe pensarse en función de ampliar la oferta nacional, mejorar acceso preferencial y evitar que el acuerdo termine reproduciendo un intercambio desequilibrado o poco diversificado.
Por eso el valor real de este proceso está en la palabra menos vistosa y, a la vez, más decisiva: encadenamiento. Un acuerdo moderno no debe agotarse en rebajas arancelarias o en la retórica de la “hermandad latinoamericana”. Debe convertirse en un instrumento para conectar industrias, articular insumos, atraer inversiones recíprocas, aprovechar plataformas logísticas y construir mecanismos estables de cooperación empresarial. En ese punto, la agenda anunciada por ambos gobiernos resulta especialmente relevante: además del acuerdo comercial, se plantea profundizar la implementación del memorando sobre zonas francas, fortalecer la cooperación energética entre EP Petroecuador y Refidomsa, explorar oportunidades ligadas al campo gasífero Amistad, e incluso ampliar la colaboración en transformación digital, salud y servicios consulares. Esa amplitud temática sugiere que el acuerdo no se concibe como un texto aislado, sino como parte de una arquitectura bilateral más ambiciosa.
En el plano regional, la señal también es importante. América Latina ha padecido durante décadas una integración declarativa, excesivamente dependiente de cumbres, comunicados y afinidades ideológicas pasajeras. Lo que escasea es la integración funcional: la que conecta puertos con cadenas productivas, zonas francas con manufactura regional, energía con seguridad de suministro, comercio con inversión. Si la República Dominicana y Ecuador logran traducir su actual entendimiento en un instrumento operativo, con cronograma, metas, rondas técnicas y participación efectiva del sector privado, estarán ofreciendo un ejemplo útil de regionalismo posible: menos épico, pero más eficaz. No se trataría de refundar la integración latinoamericana, sino de demostrar que todavía es viable avanzar por tramos, con intereses concretos y beneficios medibles.
Conviene, no obstante, evitar el triunfalismo prematuro. Todo acuerdo comercial genera expectativas, pero también obliga a una disciplina negociadora que muchas veces se diluye entre la euforia del anuncio y la complejidad de la implementación. El reto dominicano será identificar con precisión qué sectores exportadores pueden ganar acceso real al mercado ecuatoriano, qué disciplinas conviene priorizar, qué sensibilidades deben protegerse y cómo se asegura que la apertura venga acompañada de inversión, transferencia de capacidades y mayor valor agregado local. El reto ecuatoriano será similar: consolidar su inserción en el Caribe sin reducir el acuerdo a una mera expansión de su oferta actual, sino utilizándolo como palanca de cooperación productiva. Un buen acuerdo no es el que se firma más rápido, sino el que produce beneficios sostenibles y políticamente defendibles.
También será decisivo el papel del empresariado. Los gobiernos abren puertas, pero son las empresas las que convierten los tratados en comercio real. Si esta negociación aspira a tener impacto, deberá involucrar tempranamente a exportadores, industriales, operadores logísticos, zonas francas, navieras, cámaras binacionales e inversionistas. No basta con una conversación de Estado a Estado; hace falta una conversación de economía a economía. La propia información oficial dominicana y ecuatoriana sugiere que existe espacio para ello: manufacturas, agroindustria, bienes industriales, logística, energía y servicios forman parte de la ecuación. El momento, por tanto, parece propicio para que el sector privado deje de observar el proceso como una formalidad diplomática y comience a asumirlo como una oportunidad competitiva.
En definitiva, el paso dado entre la República Dominicana y Ecuador es valioso no porque cierre una negociación, sino porque la abre con sentido. Lo trascendente no es la firma del documento preparatorio, sino la posibilidad de que ese gesto se transforme en una política comercial seria, técnica, equilibrada y orientada al desarrollo. Si ambas naciones actúan con visión estratégica, este acuerdo parcial podría convertirse en algo más que un mecanismo de intercambio: en una plataforma para ampliar mercados, densificar vínculos productivos, atraer inversión y demostrar que la cooperación regional todavía puede producir resultados tangibles. En tiempos de incertidumbre global, esa no sería una noticia menor. Sería, en realidad, una lección de realismo económico aplicada a la integración latinoamericana.
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🌎🤝 República Dominicana y Ecuador avanzan hacia una nueva etapa de integración económica, con una hoja de ruta orientada a facilitar el comercio, atraer inversiones y fortalecer la complementariedad productiva entre ambas naciones.
📦⚙️ Este entendimiento abre oportunidades para seguir impulsando sectores estratégicos como las exportaciones, las zonas francas, la logística, la energía y la cooperación empresarial, consolidando una agenda de resultados concretos para ambos países.
🇩🇴🇪🇨 Más que un paso diplomático, se trata de una apuesta por el desarrollo, la competitividad regional y la construcción de vínculos económicos más sólidos y sostenibles.
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RD y Ecuador fortalecen comercio e inversión bilateral
Tras la reunión entre el presidente Luis Abinader y su homólogo Daniel Noboa en Punta Cana.
Santo Domingo, R.D., 26 de mayo de 2026. – El gobierno dominicano, a través del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) pactó los términos generales de referencia para la negociación de un posible acuerdo comercial de alcance parcial, con el gobierno ecuatoriano que impulsaría y promovería los intercambios comerciales, las inversiones y el encadenamiento productivo entre ambas naciones.
Esto como resultado de la reunión que sostuvieron recientemente el presidente Luis Abinader y su homólogo de Ecuador, Daniel Noboa, en Punta Cana, durante una visita de Noboa a la República Dominicana.
El acto estuvo encabezado por el ministro Yayo Sanz Lovatón, donde se establecieron los aspectos generales y la forma en que ambas naciones dirigirán las conversaciones para llegar a un acuerdo para potenciar sus exportaciones y fortalecer la integración económica regional. El documento con las especificaciones técnicas, la definición de los equipos de trabajo y la información a intercambiar fue firmado por el viceministro de Comercio Exterior del MICM, Daniel Peña, y la viceministra de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, Ivanova Cereceda.
Durante su intervención, el ministro Yayo Sanz Lovatón destacó la histórica relación entre ambos países y las oportunidades de esta relación económica. “Ecuador es un país que respetamos y con el que tenemos una gran historia. Tuve la oportunidad, junto al presidente Abinader, de conocer al presidente Noboa en un encuentro de consultas políticas y comerciales, y allí pudimos confirmar la gran sinergia entre las economías de Ecuador y República Dominicana”, expresó.
Indicó que Ecuador cuenta con una importante producción de materias primas, mientras que República Dominicana posee amplia experiencia en turismo, zonas francas, logística y servicios, además de una ubicación estratégica para el comercio internacional.
“Creo que ambos países podemos hacer grandes cosas, y por eso hoy estamos firmando este convenio. Ojalá sirva de ejemplo para que los demás países de Latinoamérica continúen trabajando unidos, porque juntos somos más y juntos hacemos más por nuestros pueblos”, agregó.
También estuvieron presentes la ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador, Gabriela Sommerfeld; el viceministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Alejandro Dávalos; el embajador de Ecuador en República Dominicana, Santiago Martínez y el asesor de la ministra de Ecuador, Jairo Cueva.
De su lado, la ministra Gabriela Sommerfeld manifestó que para Ecuador constituye un honor visitar República Dominicana y suscribir este acuerdo en beneficio de ambas naciones y sus ciudadanos. “Este documento fortalecerá los lazos comerciales para generar riquezas y oportunidades de empleo para ambos países. Auguro muchos éxitos para esta relación”, expresó.
Asimismo, la viceministra Ivanova Cereceda señaló que la firma representa “el primer paso de una relación que continuará fortaleciéndose en términos positivos y fraternales entre Ecuador y República Dominicana”.
En tanto, el viceministro Daniel Peña resaltó que el Acuerdo de Alcance Parcial representa un paso concreto hacia una relación económica más profunda entre República Dominicana y Ecuador, basada en complementariedad, oportunidades de inversión y crecimiento del comercio bilateral.
Peña recordó que en agosto ambos países celebrarán 140 años de relaciones diplomáticas, caracterizadas por vínculos históricos, culturales y valores compartidos. “Con este acuerdo consolidamos las conversaciones sostenidas entre los presidentes Luis Abinader y Daniel Noboa sobre comercio e inversión, creando una fuente idónea de oportunidades para beneficio de nuestra gente”, afirmó.
Tras la firma, los equipos técnicos continuarán coordinando el cronograma y las modalidades de negociación en beneficio de sectores clave de nuestras exportaciones.
Intercambio comercial
En el 2025 el intercambio comercial entre ambas naciones ascendió a US$170.2 millones. Las exportaciones dominicanas hacia Ecuador alcanzan US$19.9 millones, mientras que las importaciones desde Ecuador suman US$150.4 millones. Ecuador ocupa la posición 28 como socio comercial de República Dominicana, mientras que República Dominicana ocupa la posición 37 como socio comercial de Ecuador.
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📦⚙️ Este entendimiento abre oportunidades para seguir impulsando sectores estratégicos como las exportaciones, las zonas francas, la logística, la energía y la cooperación empresarial, consolidando una agenda de resultados concretos para ambos países.
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