
Ana María no me exigía nada, ni techo, ni pan, ni abrigo; con ella podía casarme y cada cual vivir por su lado, haciendo la revolución, que era nuestro sueño de juventud.
En principios teníamos diferencias políticas, pues proveníamos de organizaciones distintas, pero fue superado y en cambio nos sirvió para enriquecernos ideológica y culturalmente. Aprendimos a respetar el modo de pensar y de actuar de cada uno: el respeto, la solidaridad y la lealtad constituyeron las bases soportes de las relaciones matrimoniales.
Días después de casarnos comenzó a trabajar en Casa de Teatro, con el pleno apoyo de Freddy Ginebra, y desarrolló una gran capacidad de trabajo.
Laborando en esa entidad obtuvo una beca de la ONU para estudiar Administración Cultural en Brasil.
Aprendió a trabajar en el mundo de las artes y la cultura y al retornar fue ganando terreno mediante la venta de obras de arte, lo que le sirvió para establecer unas relaciones históricas con los grandes maestros de las artes plásticas, con Bidó, Guillo, Tete, Amaya, Elsa Núñez, Hache, Tobar, Francisco Santos, Pedro Pablo, Camarena, Ferrera, Cuquito Peña, Mariano Sánchez, Miguel Gómez, Enrique Guzmán, uno de los seres más solidarios de esta tierra.
Ana María no se dormía en los laureles y desde que logramos trabajar en el gobierno de Don Antonio Guzmán centró su objetivo en conseguir la casa más estratégica del proyecto de Ciudad Agraria. Para obtener el inicial de esa vivienda realizó rifas, sanes y obtuvimos préstamos. Esa casa era de un nivel, luego la transformamos en 3 niveles y con grandes esfuerzos pudimos construirle un apartamento arriba a Matatá y otro a mis padres.
A Ana María le tocó dirigir el programa de Ventas Populares del INESPRE, Programa que en manos de ella se multiplicó y expandió a lo largo y ancho de todos los barrios, y municipios más pobres. En la crisis económica y política de 1984, el programa dirigido por ella se constituyó en el buque insignia del gobierno de Jorge Blanco.
Salimos del gobierno presidido por Jorge Blanco con una gran frustración, habíamos acelerado y trabajado más que nunca en la vida, puesto que aún estábamos prendados de un ideal, sin embargo, al término de ese gobierno, se había montado una campaña detractora en contra de todo el que tuvo algún grado de responsabilidad en el gobierno. De ahí orientamos nuestro quehacer hacia nuestros propios negocios, y dimos inicios a la compañía T.Q.M., que lleva 29 años laborando en el mercado nacional.
Ana María venía estudiando y realizando prácticas de campo relacionados con las encuestas, luego de los años 90’ ella viajó a Venezuela y luego a Chile, con el objetivo de especializarse en ese campo de los números y las estadísticas.
Cada día se fue apasionando más y más de las encuestas hasta llegar a un grado de dominio muy alto de las variables y mediciones de las encuestas.
Comprendió a plenitud que lo más importante de las encuestas es la sistematicidad y medidas permanentes, el equipo de Ana María se pasaba el año entero haciendo mediciones de todos los candidatos. Ella creó un ejército leal y disciplinado que recorría el país de palmo a palmo, sin parar.
La persistencia de Ana María la llevó a pasar veinticinco años construyendo banderas blancas y encuestando a todos los partidos. Los candidatos de nuestro país y los principales comunicadores sabían muy bien de los certeros que eran los números arrojados por las encuestas de Ana María.
Ella desarrolló una capacidad de ganar amigos y amigas, en el campo político, en el económico y en el social que muy pocos seres logran igualar.
Era Psicóloga graduada y lograba penetrar en el alma y en los sentimientos de los seres con que interactuaba.
De sus cualidades, que eran excelsas, sobresale la creatividad y el sentido de lo posible; todo lo que Ana María tocaba lo transformaba, lo enriquecía, lo convertía en algo hermoso, productivo, útil y sublime. Deja a la humanidad a Julissa, Otto, Henriette y Anamia, sus hijos, que son cuatro profesionales productivos y laboriosos.
Era un verdadero oráculo, capaz de ver la luz más allá de la curvatura del tiempo y del espacio.
Luchó en contra del Cáncer como una guerrera espartana, por espacio de 15 años, con un temple digno de emular y tomar como ejemplo de valentía.
El 19 de febrero cumpliría 63 años de existencia.
Loor a su memoria.http://hoy.com.do/ana-maria-trascendente-y-valiente/
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Publicado por GUASABARAeditor para GUASABARAeditor el 2/19/2015 12:35:00 p. m. --
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